Precio del gas natural: qué pagas y cómo comparar tarifas para tu vivienda
Aprende a identificar los conceptos de tu factura de gas y a comparar tarifas según tu consumo. Opción Energía te explica por qué debes revisar el precio del kWh, el término fijo y los servicios adicionales.
Borja · 8 min de lectura
Publicado: 19 de octubre de 2026 · Actualizado: 30 de octubre de 2026

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Cuando buscas una tarifa de gas, es habitual fijarse primero en el precio del kilovatio hora. Es un dato importante, pero no basta para saber cuánto vas a pagar.
El término fijo, los servicios adicionales y la duración de los descuentos también pueden cambiar el resultado. Por eso, una oferta con un kWh más barato puede acabar teniendo un coste anual mayor.
En Opción Energía te explicamos qué conceptos debes revisar en tu factura y cómo comparar ofertas utilizando tu consumo real.
¿Hay un precio del gas natural igual para todos?
No. El precio que pagas depende de la modalidad de contratación, de las condiciones de tu tarifa y de las características de tu suministro.
Además, no todos los precios del gas que encuentras en internet representan lo mismo. Una noticia sobre el mercado mayorista no indica necesariamente cuánto cuesta la energía en tu contrato doméstico.
Para orientarte, distingue entre estas referencias:
| Referencia | Qué representa | Para qué te sirve |
|---|---|---|
| Precio de tu contrato | Las condiciones que tienes contratadas para el suministro. | Comprobar cuánto pagas actualmente. |
| Precio de una oferta | Las condiciones propuestas por una comercializadora. | Estimar cuánto pagarías si cambias de tarifa. |
| Tarifa de Último Recurso, o TUR | La modalidad de suministro con precios regulados. | Compararla con otras opciones si cumples los requisitos de acceso. |
| Cotización mayorista | El precio de productos negociados en el mercado del gas. | Conocer la evolución del mercado, sin confundirla con una factura doméstica. |
Para valorar tu tarifa, compara el coste completo de las ofertas para un mismo consumo y periodo.
Las partidas que explican cuánto pagas por el gas
La factura combina importes que dependen de la energía utilizada con otros que se cobran por disponer del suministro o por servicios contratados.
El término variable: la energía que consumes
Es la parte vinculada a los kWh de gas facturados. Su cálculo básico es:
Consumo en kWh × precio en €/kWh = coste de la energía.
Por ejemplo, si consumes 600 kWh y el precio contratado es de 0,07 €/kWh, el importe de la energía sería de 42 €, antes de impuestos y del resto de conceptos.
Si durante el periodo cambia el precio aplicable, pueden aparecer varias líneas con consumos y precios diferentes.
El término fijo: un coste que no depende de los kWh
El término fijo se paga por la disponibilidad del suministro. Por eso, puede aparecer en la factura aunque durante ese periodo hayas consumido poco o nada.
Al comparar ofertas, comprueba sus unidades: puede presentarse como un importe diario, mensual o anual. Lleva todos los valores al mismo periodo antes de hacer cuentas.
En una vivienda con poco consumo, las diferencias en los costes fijos pueden tener mucho peso en el gasto total.
Los demás conceptos del recibo
Según tu suministro y contrato, también pueden aparecer:
- Alquiler del contador, cuando no sea de tu propiedad.
- Impuestos aplicables.
- Servicios de mantenimiento o asistencia.
- Otras cuotas previstas en el contrato.
- Inspecciones u otros conceptos puntuales, cuando correspondan.
Comprueba cuáles son recurrentes y cuáles se cobran de forma excepcional. Una factura con una inspección, por ejemplo, no es directamente comparable con otra que solo recoge los cargos habituales.
Cómo localizar el precio de tu tarifa en la factura
Busca el apartado denominado «energía», «consumo» o «término variable». Ahí deberías identificar los kWh facturados, el precio unitario y el importe correspondiente.
Después revisa el término fijo y los servicios adicionales.
Antes de comparar, responde a estas preguntas:
- ¿El precio incluye impuestos? Utiliza el mismo criterio en todas las ofertas.
- ¿Tiene un descuento aplicado? Comprueba sobre qué concepto se calcula.
- ¿Hasta cuándo dura ese descuento? Una promoción temporal no equivale a un precio permanente.
- ¿Hay más de un precio en la factura? Revisa las fechas de aplicación.
- ¿La lectura es real o estimada? Una estimación puede dar lugar a ajustes posteriores.
Dividir el importe total entre los kWh puede ayudarte a observar un coste global por unidad consumida, pero no te permite identificar el precio del término variable, porque mezcla energía, costes fijos y otras partidas.
¿Por qué el contador mide metros cúbicos y la factura cobra kWh?
El contador registra el volumen de gas utilizado en metros cúbicos, o m³. Para facturar la energía, ese volumen se convierte en kWh mediante los factores de conversión correspondientes.
Por eso, no debes multiplicar directamente los metros cúbicos del contador por el precio en €/kWh de tu tarifa.
Para comprobar el cálculo económico, utiliza los kWh que aparecen en el recibo. Si detectas una diferencia que no entiendes, consulta con tu comercializadora.
Mercado libre y TUR: dos formas de contratar el suministro
La diferencia principal está en cómo se determinan los precios y las condiciones.
En el mercado libre
Las condiciones se acuerdan con la comercializadora. Cada oferta puede tener una estructura diferente: precio de la energía, término fijo, mecanismos de revisión, promociones o servicios adicionales.
Antes de contratar, revisa durante cuánto tiempo se mantienen las condiciones y qué circunstancias pueden modificarlas.
En la tarifa regulada TUR
El precio se establece mediante un procedimiento regulado y se contrata con una comercializadora de último recurso autorizada.
Para compararla con una oferta del mercado libre, consulta los precios vigentes y comprueba que tu suministro cumple los requisitos de acceso.
No des por hecho que una modalidad será siempre la más conveniente. La comparación debe hacerse con las condiciones aplicables en ese momento y con tu perfil de consumo.
Cómo influye el uso que haces del gas
Una vivienda que utiliza gas únicamente para cocinar tiene unas necesidades distintas a otra que también lo emplea para el agua caliente y la calefacción.
El consumo influye en la cantidad de energía facturada y en el grupo de peaje asignado al suministro. En tu factura puedes encontrar referencias como RL.1, RL.2 o RL.3.
Ese grupo no se escoge libremente por tener un precio atractivo: depende de los criterios aplicables al suministro, entre ellos su consumo anual.
Si tienes calefacción de gas, utiliza el consumo de un año completo para comparar ofertas. Un recibo de verano puede representar muy poco de lo que gastas durante los meses fríos.
Cómo comparar dos tarifas de gas paso a paso
No necesitas quedarte con el precio más llamativo. Necesitas calcular qué supondría cada oferta para tu vivienda.
1. Reúne tu consumo anual
Utiliza el histórico de tus facturas. Comprueba que el periodo sea representativo: una vivienda que ha estado vacía varios meses puede mostrar un consumo poco útil para prever el año siguiente.
2. Calcula el gasto de energía
Multiplica los kWh anuales por el precio ofertado. Si el contrato contempla precios variables o revisiones, el resultado será una estimación sujeta a esas condiciones.
3. Suma los costes fijos
Incluye el término fijo y las cuotas recurrentes durante todo el periodo comparado.
4. Añade los servicios y aplica bien las promociones
Comprueba si los servicios son opcionales o necesarios para acceder a la oferta. Aplica los descuentos únicamente durante los meses en los que estén vigentes.
5. Revisa las condiciones de salida
Lee las posibles cláusulas de permanencia, cancelación y renovación, tanto del suministro como de los servicios asociados.
6. Compara importes equivalentes
Ambos cálculos deben abarcar el mismo consumo, periodo y tratamiento de impuestos. Identifica también los conceptos que hayas dejado fuera.
Ejemplo: cuando el kWh más barato no da el menor coste
Supongamos una vivienda con un consumo anual de 6.000 kWh y dos ofertas ficticias:
| Concepto | Oferta A | Oferta B |
|---|---|---|
| Precio de la energía | 0,070 €/kWh | 0,060 €/kWh |
| Término fijo | 6 €/mes | 9 €/mes |
| Servicio adicional obligatorio | Ninguno | 6 €/mes |
| Energía durante un año | 420 € | 360 € |
| Término fijo durante un año | 72 € | 108 € |
| Servicio adicional durante un año | 0 € | 72 € |
| Subtotal anual comparado | 492 € | 540 € |
Ejemplo ilustrativo con precios constantes durante doce meses. No corresponde a una oferta de Opción Energía. Excluye impuestos, alquiler del contador y otros posibles conceptos.
La oferta B reduce el gasto de energía en 60 € al año, pero suma 108 € más en costes fijos y servicios respecto a la A.
El resultado es un subtotal 48 € superior, a pesar de tener un precio por kWh más bajo.
Esto no significa que todos los servicios adicionales carezcan de utilidad. Significa que debes valorar su coste, su cobertura y si los necesitas, incorporándolos a la comparación.
Errores frecuentes al buscar una tarifa de gas
Antes de decidir, evita estas comparaciones:
- Mirar únicamente el precio del kWh.
- Calcular todo el año con un descuento que solo dura unos meses.
- Comparar una oferta con impuestos con otra que los excluye.
- Olvidar las cuotas de mantenimiento o asistencia.
- Utilizar solo una factura de verano cuando tienes calefacción.
- Confundir la cotización mayorista con el precio de tu contrato.
Una comparación útil parte de tu consumo y termina en el coste total estimado, con sus condiciones y limitaciones claras.
Opción Energía: entiende tu factura antes de decidir
Saber cuánto cuesta el gas en tu vivienda requiere mirar más allá de una cifra. El precio de la energía, el término fijo y los servicios contratados forman parte de la misma decisión.
En Opción Energía te ayudamos a revisar tu factura y a entender las condiciones de tu suministro para valorar posibles oportunidades de ahorro según tu caso.
Envíanos tu factura y analizamos tu caso sin compromiso.


